¿Y cómo una desordenada profesional se haría una organizadora profesional? Seguí gestando esa idea loca, alimentando ese sentimiento. Inicié la búsqueda de todo lo relacionado con el tema; hallé mucha información sobre el orden y su antítesis. En otra ocasión leí la entrevista de una organizadora profesional colombiana; fue inspirador saber que había más personas incursionando en ese ámbito. Saber que ella era diseñadora de interiores, no me inspiró demasiado.

¿Por qué?, porque me cuestioné acerca del “orden” que ya se exhibía en las redes sociales para ese entonces. Ese en donde priman las exigencias estéticas y monetarias. Lo cierto es que no todos pueden llegar a ese punto, como decir: “voy a tumbar ésta cocina ya mismo, que me construyan una nueva, con una barra americana e instalen bellos estantes tipo exhibición”. Claro que esa aspiración es realizable, sin embargo, la realidad supera la ficción. Otro escenario: “salgo ya mismo a comprar esos 50 frascos de vidrio tallado para empacar todos mis alimentos y así embellecer mi alacena”; cuando en lugar de alacena solo tiene un par de cajones o un diminuto estante. Y en otros casos hay voluntad y dinero, pero espacio: muy poco.

Después de semejante exposición que me formulé, supe de inmediato que adicionalmente a convertirme en ordenada, quería hacer asequible la posibilidad de ser ordenado a todo aquel que estuviera dispuesto a hacerlo, optimizando sus espacios y recursos.

Un día encontré en la web a una joven de México –egresada de NAPO–quien ha conformado su propia marca como organizadora profesional, y ya cuenta con su propia escuela para formar organizadores profesionales. Todo muy interesante…

Y es que en medio de la búsqueda de un recurso clave que me ayudara, comprendí que podía cambiar mi ciclo de desorden y reemplazarlo por un nuevo concepto de orden, adicionalmente evidencié una vez más que deseaba y podía ayudar a otros a superar sus retos con el desorden. Continúe adelante en mi propósito de estudiar acerca del desorden, como si me sumergiera en una terapia de choque.

Encontré fascinantes los episodios del programa “Acumuladores”, transmitido por algunos canales de TV por cable, en donde los límites de desorden y la suciedad superan cualquier imaginario dentro de lo considerado “normal”. Creo que cuando se entiende el porqué de las cosas el para qué fluye fácilmente. Me encontré estudiando y aprendiendo de autores y divulgadores que abordan al ser humano desde sus capacidades y potencial, como Amartya Sen, Howard Gardner, Karl Ludwig von Bertalanffy, Daniel Goleman, Mario Alonso Puig, Àlex Rovira, entre otros.

Y mientras más avanzaba en mi estudio personal, leyendo y buscando sobre el comportamiento de las personas respecto al desorden, interpreté que todas las propuestas que había revisado anteriormente, parecían estar orientadas a las cosas.  Decidí que quería y necesitaba hacer algo diferente a eso.

Vivía en carne propia el desorden. Romper con ese ciclo, no es sencillo, porque cuando eres desordenado, el desorden resulta aplastante, afecta la voluntad, la determinación; surge permanentemente el desánimo, parece que todo responde a un sistema de autosabotaje, las emociones se complican, afectando el entorno. Finalmente, la enorme dificultad para efectuar eficazmente algunas tareas, se convierte en la propia sombra.

Persistí en mi estudio y autoformación, efectuando cambios significativos en mi vida, hasta empezar la transformación de mi mentalidad, reemplazando el derrotismo frente al desorden por la victoria de mí misma. Abandoné mi carrera de desordenada profesional, y no propiamente para hacerme una organizadora profesional sino para transformarme en un “Ser ordenado”. En ese proceso, empecé a trabajar con mis primeros clientes, porque ciertamente cuando “te ayudas, puedes ayudar a otros”.

Hace cinco años, caminaba por un centro comercial y me sentí tentada a entrar a la librería. Así fue como encontré el libro de una japonesa que se ha dedicado desde niña a ordenar. Compré el libro, lo devoré y me gustó bastante su filosofía. Aprendí de ella dos cosas que me han resultado claves, la primera es ordenar las cosas por categorías y no por espacios, en segundo lugar, la forma de doblar la ropa, la cual resulta muy útil para optimizar espacios y mantener el orden en los armarios. Así fue como después de varias conversaciones con mi esposo, ocurrió algo muy especial, de manera inspirada me dijo: “si la japonesa que no es certificada por nadie pudo hacer su propio modelo, tú también puedes”.

Bingo! Se encendió un motor poderoso en mi interior. Así inicié mi camino de construir una filosofía, en donde la relación con las cosas puede ser una relación saludable, en donde todos -hasta los ordenados- tengamos un espacio de mejoramiento. Y también edificar un método propio, basado en entender a los desordenados, a tenderles una mano y ofrecerles soluciones. Porque yo vengo de “la cara oculta de la luna”, vengo de la cara oscura del desorden, no vengo del estatus de señora perfecta e inmaculada. En cada ocasión que entro a lidiar con el desorden de mis clientes, con toda comprensión de cada situación, sin prejuicios y mucho menos con juicios, me siento gozosa, soy muy feliz.

Tres lecciones aprendidas de esa etapa: “de las debilidades pueden surgir las fortalezas más inusitadas”, segundo “para avanzar no hay que esperar a que estén dadas todas las circunstancias, hay que ponerse en marcha” y tercero “puede venir cualquiera a intentar descalificarte por tu pasado, sin embargo, eso no hará mella si te has ocupado en otorgarle el respectivo valor”.

Para regresar a “Del pozo al gozo”, primera parte: http://serordenado.com/del-pozo-al-gozo-primera-parte

Para leer “Sebastiàn el ordenado” http://serordenado.com/sebastian-el-ordenado

Todos los derechos reservados, un producto de Ser Ordenado Nadia Freire. © 2018


10 commentarios

Elizabeth · 09/06/2019 a las 3:52 pm

Woo, es interesante , en medio de tantas ocupaciones a veces nos cuesta el orden, que bueno que sigas compartiendo mas contenidos, Felicidades Nadia

    Ser ordenado · 09/06/2019 a las 10:33 pm

    Todo tiende a desordenarse!, es la realidad. La idea es lograr esos acuerdos que nos permitan hacer del orden algo viable y sostenible en nuestra vida. Gracias por tu aporte.

Camila · 09/06/2019 a las 4:45 pm

Me encanta esta historia y te felicito por lograr encontrar tu proposito, la vida nos prepara de la forma que nunca imaginamos, por eso siempre debemos ser agradecidos, porque cada experiencia es una oportunidad de aprender y me encantó que al ayudarte puedes ayudar a otros! Asi es!! 👌👏

    Ser ordenado · 09/06/2019 a las 10:38 pm

    Cami, gracias por tus palabras. Es cierto que “de las debilidades puede emergen un poder inusitado”, así encontré una porción clave de mi propósito, y como bien recuerdas, el agradecimiento nos allana el camino . Abrazote.

Caro · 12/07/2019 a las 7:40 am

Tu experiencia es inspiradora, la verdad leerte me hace replantearme mi actual “orden”, un abrazo.
Caro

    Ser ordenado · 13/07/2019 a las 1:43 am

    Gracias mi Caro por tomarte ese tiempo para leer este aporte y ante todo compartir tus impresiones. Propongo que cada persona pueda construir su concepto de orden, sabiendo que siempre podemos mejorar lo que ya tenemos. Abrazo enorme desde la otra cara del mundo.

Karen · 13/07/2019 a las 8:07 pm

Me gusto. Sobre todo la tercera conclusión. En ocasiones no permitimos que nos ayuden porque tenemos de bandera el juicio.

Martha · 14/07/2019 a las 1:22 pm

Todo en la vida tiene un propósito y el orden también lo tiene. Una vez descubrimos aquellos propósitos todo empieza a tener sentido y se empieza a cambiar de mentalidad y también la forma en que actuamos. Los demás objetos se dejan poner dónde tú quieras y por el tiempo que desees. En si uno debe de poner un granito de arena para querer cambiar especialmente tu yo interior. Abrazos querida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *