“Sebastián el ordenado”

Su cuadro preferido: un portaminas metálico brillante como plata, un lapicero con la inscripción de su nombre, un lápiz Berol mirado con una puntiaguda mina, un borrador de natas que parecía eternamente nuevo por lo limpio, un cuaderno con los bordes intactos y sin puntas dobladas, un sacapuntas sin residuos adheridos a la cuchilla, una regla con el borde afilado, un llavero con sus llaves debidamente alineadas…

Todo sobre la mesa auxiliar de madera heredada de la abuela. Cada cosa milimétricamente ordenada y debidamente espaciada, era mucho orden contenido en una mesita. Y es que Sebastián poseía su propio sistema para organizar cada cosa, lo del orden “se le daba fácil”. Inspeccionar y mover cada cosa, hasta calcular la distancia adecuada entre un objeto y su vecino, era razón de profunda concentración y agradable entrega. Se cercioraba de que no existiera roce alguno, que se anulara contacto alguno de una cosa con la otra…

 Procurando la saciedad de una demanda que sobrepasaba su comprensión, esas rutinas se traducían en un ritual que se efectuaba varias veces al día, todos los días. Y aunque velaba porque su espacio luciera impecable, irrumpían tal belleza y estética dos cajetillas de cigarrillos sobre aquella mesita, una sellada lista “para el relevo” y otra abierta, dispuesta para su consumación sistemática — en ésta ocasión la cajetilla abierta contenía tres cigarrillos en su interior— y por defecto, el cenicero de cristal estaba inundado hasta los bordes. Su ropa, su piel e inevitablemente su aliento, estaban impregnados hasta el tuétano de nicotina; se podía sentir en los labios y en la saliva el sabor de un cigarrillo mientras se estuviera cerca de él o se sostuviera una conversación.

Sebastián había sido abandonado por su madre y como muchos pequeños, había sido criado por su abuela. Era sobreviviente de un accidente en el Lago Calima, tragedia muy comentada por los medios de su ciudad y de su país; convivía duramente con el estrés post traumático de tal evento, sin lograr superarlo. Sentía que esa angustia, más un par de fobias, lo superaban en fuerza. Producto de esa mixtura se convirtió en un “ordenado extremo”.

Así era que el hombre tan ordenado, era incapaz de caminar en medio de una multitud, o soportar la mirada de algún desconocido. Ya había tenido un brote de furia en la panadería próxima a su casa cuando un cliente se le quedo mirando fijamente; Sebastián  empezó a respirar agitadamente y se levantó de la mesa abruptamente, dejando tirados una espumosa  taza de chocolate, los huevos estrellados, dos pandebonos y un trozo de queso cuajada.

Se esforzaba por cumplir puntualmente sus citas con el psiquiatra y con el psicólogo, de igual manera se comprometía en adherirse exitosamente a los tratamientos farmacológicos. Sin embargo se salía con la suya cuando le sugerían que le recetarían un regulador para “cubrir” esa obsesión por el orden, entonces suplicaba con ojos aguados: “por favor, no me quiten la entretención y la calma que obtengo de mis cosas, muchas personas tienen familia, pareja, amigos…yo tengo cosas y cuido de ellas”…entonces el médico psiquiatra evaluaba la condición “riesgo vs beneficio” y terminaba cediendo ante tal persuasión y la eficacia de “la terapia en casa” de su paciente…

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“Cuando las cosas se convierten en excusas o escudos para escapar del mundo y sus responsabilidades, la relación con el orden se hace compleja y puede deteriorar el comportamiento y la voluntad. Sin embargo cuando la relación con el orden es saludable, las cosas se convierten en un instrumento para el buen vivir, lo cual aporta beneficiosamente a la salud física y mental”.

Historia inspirada en hechos reales – El nombre ha sido cambiado * – Deja tu comentario y comparte –


14 commentarios

Esteban · 25/05/2018 a las 8:45 am

Interesante reflexión. El caso de Sebastián podría suceder más cerca de lo que podríamos creer. Me gusta que propones comprensión de la situación y apoyo para un manejo sano del orden, óptica integral.

    Ser ordenado · 25/05/2018 a las 10:36 pm

    Gracias Esteban por esta retroalimentación. “Ser ordenado” propone “una relación saludable con el orden”, poder armonizar con él sin caer en excesos y comportamientos dañinos.Un abrazo enorme.

Carlos Camelo · 25/05/2018 a las 11:30 am

Todo lo que se proponga Nadia esta al alcance y esto queda entendido por que el buen manejo de su escritura. Aquí una vez más deja plasmada su capacidad de comunicación escrita. Veo además de sus servicios ofrecidos por esta página, el proceso un buen libro en creación.

http://www.carloscamelo.net

    Ser ordenado · 25/05/2018 a las 10:46 pm

    Camelo, gracias por tus valiosa opinión y la generosidad de tus palabras. Buen olfato, estamos trabajando en ello, en el material que ilustre fielmente el concepto y metodología de “Ser ordenado”.Gracias por seguir nuestro trabajo, abrazo.

Elizabeth · 26/05/2018 a las 9:22 pm

Como dice el refrán todo en exceso es malo, muchas veces creemos que los buenos hábitos nos hacen perfectos cuando puede ser que solo queramos esconder nuestros miedos.

    Ser ordenado · 26/05/2018 a las 9:51 pm

    Gracias Eliza por compartir esta percepción valiosa. La misión de “Ser ordenado” es construir una relación saludable con el orden, buscando ese centro, ese equilibrio que nos edifica y nos potencia, Un abrazo.

Lina · 28/05/2018 a las 4:48 pm

Interesante ver las diferentes formas que afectan nuestras mentes refiriéndonos al tema del orden, no solo por tener poca organización sino también tenerla en exceso

    Ser ordenado · 29/05/2018 a las 12:18 am

    Entendiendo esas situaciones,”Ser ordenado” propone establecer “una relación saludable” con el orden, en ese centro en donde no nos hacemos daño.Un abrazo

Carolina · 28/05/2018 a las 4:57 pm

Lo que se puede esconder detrás de una conducta, muy interesante el planteamiento, me gusta tu blog

    Ser ordenado · 29/05/2018 a las 12:13 am

    Carito, gracias por interesarte en nuestro proyecto y servicios. Una de nuestras máximas es “más que ordenar cosas”, por eso buscamos que el “por qué” se conecte con el “para qué” ser ordenado. Abrazote.

Laura · 28/05/2018 a las 4:58 pm

Interesante, el orden nos ayuda sin duda alguna al equilibrio y con eso definitivamente a la salud mental.

    Ser ordenado · 28/05/2018 a las 11:54 pm

    Hola Laura! Gracias por compartir tu reflexión. En “Ser ordenado” aspiramos a contribuir a la armonía y a la tranquilidad de quienes deseen mejorar su relación y condición con el orden. Un abrazo enorme!

Enrique Correa Cardenas · 02/07/2018 a las 3:44 pm

El ordenamiento es en la practica general, pues si bien es cierto ,que tenia la mesa de noche ordenada no lo hacia con su salud al fumar en exceso.

    Ser ordenado · 03/07/2018 a las 9:30 pm

    Gracias por compartir esta observación. Ciertamente que el orden interiorizado en la mejor de sus formas, va a abarcar todos los aspectos de nuestra vida, generando solo beneficios.

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